Hay momentos en la vida en los que nuestro cuerpo comienza a cambiar y, sin embargo, nadie nos explica realmente qué está pasando.
La transición hacia la menopausia puede traer consigo una gran variedad de cambios físicos, emocionales y funcionales. Se han contabilizado hasta 273 síntomas. Algunos aparecen al mismo tiempo; otros llegan de manera intermitente, cambian de intensidad o parecen no tener ninguna relación entre sí.
Y entonces comienza la búsqueda de respuestas.
Una consulta médica.
Después otra.
Y otra más.
Entre cada visita pueden pasar semanas o incluso meses en los que una mujer continúa sintiéndose diferente, incómoda, cansada o simplemente… confundida.
Y, poco a poco, pueden aparecer preguntas que pesan mucho más de lo que parece:
¿Será normal?
¿Estaré exagerando?
¿Será solamente estrés?
¿Necesito descansar más?
¿Será que todo está en mi cabeza?
No.
Tu experiencia es real.
La menopausia no es solamente el momento en el que desaparece la menstruación. Es una transición biológica que puede involucrar múltiples sistemas de nuestro organismo y que merece ser comprendida, estudiada y atendida.
Durante mucho tiempo, la medicina ha tenido enormes vacíos en el conocimiento sobre la salud de las mujeres, particularmente durante esta etapa de la vida. Afortunadamente, esa conversación está cambiando.
Cada vez sabemos más.
Cada vez hablamos más.
Y cada vez existen más mujeres dispuestas a preguntar, investigar y exigir que sus síntomas sean escuchados.
Pero también creo que necesitamos algo más:
Necesitamos acompañarnos.
Por eso nace este espacio.
Quiero caminar este camino con ustedes. Hablar de menopausia desde la ciencia, pero también desde la empatía. Hablar de los síntomas, de los cambios en nuestro cuerpo, de la sexualidad, del sueño, del ejercicio, de la salud emocional, de la salud cardiovascular, de los huesos y de todas esas preguntas que muchas veces no nos atrevemos a hacer.
No quiero que ninguna mujer sienta que tiene que atravesar esta etapa en silencio.
Quiero que podamos aprender juntas a reconocer nuestro cuerpo, entender sus cambios y buscar ayuda cuando la necesitemos.
Porque no estás imaginando lo que sientes.
No estás sola.
Y no tienes que atravesarlo sola.
Juntas podemos aprender.
Juntas podemos cuestionar.
Juntas podemos acompañarnos.
Porque, al final, juntas somos más fuertes.